CANTO III
CANTO III
Arturo Pulido
Les entregué el fruto,
bendito, de mi vientre.
Niño mestizo, hijo de un bruto,
de un negro, de la mentira
en el sermón de un loco.
¿Qué más me da la muerte?
Buscar es, voz en grito,
ecos que el infinito
ya no podrá devolverme.
Niño, mi niño, muero yo viva,
tú vivirás muerto
en la fantasía de pesadilla
que me vendió el demonio.
Niño concebido en el templo
solo para ser arrancado
y que otro escape, a mí,
al destino, a nuestra humana jaula
de razón, a mi venganza
más allá del espacio y el tiempo,
¡Niño, maldice, ojalá puedas,
a tu madre, despojo demente!
Callas, siempre callas,
y solo me queda
el lamento y el rechinar de dientes...
Nullus sonus vocis constat
cum in vacuo nihil obstat
(En el vacío...)
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